sábado, 24 de noviembre de 2012

Vabastama

Me pedí a mí mismo un poema de amor
¿o era ese otro que me gritaba desde lejos
implorando una total negación ante tales melosas palabras?

Seguro que le escuché
me hize bien el boludo y seguí
ahora no me aguanto y quiero volar por allí
lejos de la estupidizante humillación.

Y no me pidas un buen poema
porque las rimas no van conmigo
y el orden de filas me es indistinto.

¡Basta de tanto orden limitado!
No quiero atarme a un ser que me diga lo salame que soy
menos a lo que un consejo de viejos viejos considere mejor para la lengua.

Esto no es un poema
Si no hay amor, es un cuento
y si no hay seriedad, es una canción.

Hagamos mejor, poemas que nos llenen de risas
que nos descoloquen de alegría sin sentido
y está bien el no encontrarle sentido a lo habitual.

Lo genérico halla su gracia porque no hay esfuerzo.

¿Querés llorar?
¿Sentirte mal?
¿Escapar de la mierda para internarte en una de suave contextura?
Retírate ya mismo entonces
Expulsate de esta página de la vida
porque a vos, como a mí, te gusta sufrir.

Sufrir rima con reír
el infinitivo así lo quizo
hemos de respetar su última voluntad
porque no hay infinidad
ni siquiera en palabras.

Vos estás loco
No 
No
Sí, porque tu poema me sabe a prosa
y tu prosa me sabe a mierda catárquica
A nadie le interesa
Inclusive tu prosa es indefinida y deforme
digo, ¡por los astros de todo el universo! 
¡ahora hay diálogos entre dos partes de un ser!
Soy frío, no loco
Sos un pelotudo.

Aniquilemos nuestro pendenciero ser supradimensional
ése que vive en nosotros y nos limita a crear
...creaciones malas...
¡Oh, cerrad el pico, insolente de pueblerinas aguas!
Mediocre como tu mano izquierda
Lazerino como tu instinto de supervivencia 

Si descifrás mi vida
un torbellino nos agitará en violenta aventura
no te asustes si la arena se mete en tus ojos
hay partes peores...
y me refiero a tu lado oscuro
¡El culo! 
¡Insensato!
¿Es el culo, no?
No... Sí
Por supuesto 
Fuera
No.


   Una sala blanca. Limpia. Luces. Pantallas. Objetos pesados y complejos. Un hombre acostado saliendo de una máquina con campos magnéticos. Dos hombres en blanco, detrás de un ventanal.
   — Increíble.
   — ¿Qué cosa?
   — El cerebro del paciente en coma, presenta hasta el triple de actividad que un paciente en perfecto estado cognitivo.
   — ¿Y qué con éso?
   — ¿Cómo que qué con éso? ¡Es algo destacable! ¡Realmente notorio! ¡¿No te das cuenta?!
   — Ehhh...
   Un tercer hombre, también en blanco, irrumpe detrás de ellos. Luce un aire de cierta sabiduría y estronante autoridad.
   — Un error en la máquina.
   — ¿Perdón? —replican los dos al unísono.
   — La supuesta "actividad" cerebral registrada en el paciente Serho, es un error cuántico en la máquina, el cual ha sido advertido desde esta mañana. Seguramente no se les notificó porque se han pasado el día entero trabajando hasta tarde en estas dependencias. No se preocupen. Ahora entréguenme los registros correspondientes al paciente Serho  y olvidémonos de este jolgorio alfanumérico.
   — Pero... —insiste el primero de los tres.
   — Ahora.
   Una vez en sus ásperas y gruesas manos, lo guarda en su cuaderno de notas. No le preguntan. Él no dice una sola palabra. Esbozan inherente complicidad. Lo destruirá más tarde, en su oficina.

   El paciente Serho, en tanto, se debate en una feroz lucha contra sí mismo.

Idiota pomposo
¡Mutilante de sueños!
¡¡Reparador de cicatrices!!
¡¡¡Embalsamador de circuitos de nervio!!!
¡¡¡¡Protunderante de ideas libertinas!!!! 
¡¡¡¡¡Liberador de pedos enajenados!!!!!
¡¡¡¡¡¡Mantrista de aquíferos en llamas!!!!!!
¡¡¡¡¡¡¡Nutria de compostela amorfa!!!!!!!
¡¡¡¡¡¡¡¡Jara de consiletroso fero!!!!!!!!
¡¡¡¡¡¡¡¡¡Dramaresudo broncofeloso!!!!!!!!!!
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Herosilímista ancerotresco!!!!!!!!!!


   Todos se van. El primero es el último. Antes de apagar la luz y cerrar la puerta, mantiene una última mirada recíproca hacia el otro lado del ventanal.
   — Soñador de corrientes eléctricas.
   No lo vuelve a ver. Renuncia el mismo día. Desaparece. Su nombre, sin embargo, resuena en las mentes ruidosas de ojos cerrados.





Algún día habremos de despertar, hermano mío.
 

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