—Protectora fiel de este navío y veladora de tu seguridad personal.
—¡¿Mi seguridad personal?! ¡Pero si acabás de armar un quilombo de la concha de la lora amenazando con matarme!
—Eso no es cierto, yo nunca amenazo. Ahora por favor, haceme el favor de calmarte sino corto el suministro de oxígeno provocando tu lenta, dolorosa y por supuesto, asfixiante muerte.
—Encima sos re chistosa.
—¡Puez claro, hombre! ¡¿Qué penzarían en Galizia sino hiziera bromaz como la de rezién?!
—Es malísimo ese acento español.
—A Limd le fascinaba.
—Bueno, pero no soy Limd. Y no sé si a él le gustaban estas bromas pesadas también, pero por mi parte, las detesto.
—Entendido, Comandante Amarguín. Haré lo posible en mi integridad virtual por reprimir los cuantiosos deseos de provocar inundaciones espóntaneas en sus pantalones. ¡Señor, sí señor! —Y tal como había aparecido, se esfumó en una mezcla de nubes enceguecedoras.
Xílaker hizo oídos sordos a la catarata de desvaríos de su propia nave, y se dirigió a lo que parecían ser los camarotes de la tripulación, la cual no superaba en número a su propia persona. Calculó que cómodamente habría lugar para un total de 8 personas, pero si se suprimían los espacios personalmente éticos y privados, al menos 20 individuos podrían convivir perfectamente repartidos en los distintos espacios de descanso. Sin embargo, si la higiene no era amiga frecuente de los hipóteticos tripulantes, la convivencia sería un infierno, pero no de azufre y fuego, sino de calzones y medias sucias.
Recostado en su catre personal, Xílaker trató de encontrarle algo de sentido al errático comportamiento de su única compañera a bordo. Era cierto, sí, que "Michelle" era una I.A, lo que significaba un desarollo cognitivo totalmente independiente y ajeno a la intervención humana y/o de programas limitadores. No es culpa del chancho, sino del que le da de comer. Entonces pensó en lo más obvio: Limd Mehel. Algo allá atrás, en la Tierra, le había dicho que el científico (o lo que realmente fuera) estaba un poco desequilibrado mentalmente. Su forma de hablar, su aseo personal, el estado de los elementos que conformaban su espacio de trabajo... ¡No podía ni creer que estuviera encapsulando en locura al pobre de Limd por la primera y precaria impresión que tuvo de él! Después de todo, su mismísimo padre lo había dirigido hasta él. Pero de alguna manera, Michelle y Limd tenían tanto en común, que preocupaba bastante. Y es que una I.A tiene la capacidad de aprender, incluso de imitar, comportamientos, pensamientos, ideas, acciones; por lo que si en el exagerado, extremista y alarmante caso en que Limd Mehel fuera un asesino psicótico, no sorprendería mucho despertar un día dentro de la escotilla presurizada sin traje espacial. Por otro lado, existía la posibilidad que Limd tuviera un enfermizo sentido del humor, y que habría encontrado bastante divertido instalar una I.A asesina a bordo, o al menos una que aparentara serlo. Esto último proporcionaba un excelente espéctaculo para quien quiera que estuviera observando.
Xílaker quedo algo obsesionado por esta última revelación, y se la pasó durante días buscando cámaras escondidas por toda la nave.
Continuará el día en que descubra que nos depara el kilómetro 21...
Bueno. No creo que sea un desayuno. El colegio no lo dispone. Despertarse temprano un día de no colegio es normal, pero no lo suficiente.
ResponderEliminarY si los días siguen siendo tan soleados, mejor una cerveza. En fin, ¿cuándo podés? Mañana yo puedo, después de la escuela, tipo 1 salgo. Conozco un bar en el centro que es absolutamente agradable, podemos dirigirnos hacia él.